Juego de Tronos. Serie

Ha comenzado la serie más esperada de este año. Una primera temporada que se compone de 10 episodios, basados en una saga de novelas llamadas “Canción de Hielo y Fuego” del maravilloso escritor George R.R.Martin.

Lo primero, no soy lectora (por el momento) de las novelas, obviamente las conozco. Con lo cuál mis impresiones irán encaminadas, a comentar el episodio en sí. Y no tanto, a su fidelidad con respecto a la obra original.

Lo que esperaba encontrar en esta serie fundamentalmente eran dos cosas: No perderme con tanta cantidad de personajes y tramas paralelas; y la segunda, que cada episodio tuviera tanta intensidad que me dejará pegada al sofá.

He esperado hasta ver el segundo capítulo, para poder sentenciar, y  debo decir QUE AMBAS PREMISAS SE HAN CUMPLIDO SATISFACTORIAMENTE.

Para empezar, los guionistas han cumplido con éxito la difícil tarea de ir presentándonos a todos los personajes, vislumbrando de forma sutil el papel que juegan, su lucha de poder e incluso el propio carácter del personaje. Obviamente, me quedo sin lugar a dudas con Daenerys Targaryen, y con Eddard Stark.

De momento el límite entre los buenos y malos está bastante marcada, pero puedo vaticinar que esa línea se desdibujará conformé avance la temporada, con lo cuál los personajes evolucionarán, dando gran potencial a la trama.

Respecto a la intensidad del episodio, está claro, que reúne todos los ingredientes necesarios para que mi pupila no se aparte ni por un instante: violencia, diálogos memorables, rudeza y escenas tórridas. Vamos lo que siempre he deseado en una serie.

Mención aparte, de los pequeños detalles. Son muchos. Esta serie se basa en esos pequeños detalles. Desde la banda sonora, las miradas entre los personajes, la escenografía, vestuario, hermosas fotos de Invernalia o Desembarco del rey, bosques, palacios… Todo cuidado al detalle. Y ya sabéis que si hay algo que me gustan, son los detalles por muy pequeños que sean.

En resumidas cuentas, se me ocurren muchos halagos para esta nueva serie, pero creo que lo mejor que puedo decir es: Pablo ábreme la puerta, que tengo que robarte el primer libro de la saga. Ojalá se mantenga este nivel en las próximas entregas…

No estaba muerta… solo estaba descansando

Hace una horas se me escapaban unas lagrimillas, en un movimiento absolutamente inesperado, Fox anunció la renovación de Fringe para un cuarta temporada. Van a ser 22 episodios más para seguir inmersos en el universo de Walter, Olivia, Peter y compañía.

La cuestión es que hace tan solo unas pocas semanas el mundo entero daba Fringe por perdida, especialmente después de que los mandamases del canal mandarán a la serie al cementerio catódico estadounidense por excelencia: LA TEMIDA NOCHE DE LOS VIERNES. No hay piedad que valga, esto es economía productiva, nada más que eso. Es el gran mantra de la industria en los tiempos que corren: si no rindes como debes te suicidamos.

La primera semana Fringe aguantó bien, así como la segunda. En la tercera empezó a flaquear y luego menguó. Sin embargo la serie seguía siendo brillante, las tramas absorbentes, los detalles impecables, los diálogos mordían y los actores mandaban. 

Y en estas llega el anuncio de Fox, cuando todo el mundo se dirigía ya a poner flores a la lápida. Los analistas no se ponen de acuerdo en el porqué pero Fringe tendrá otra oportunidad para seguir brillando. Ojalá que haya quinta y sexta y séptima. Pero que tenga una cuarta bien se merece un post, y un brindis.

Larga vida a Fringe.